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Una persona lógica pero de mente muy desordenada.

4/11/10

Última noche de julio

Eran las cuatro de la mañana cuando Elena Santana llegó a su apartamento. No prendió ninguna de las lámparas y fue directo al baño. Se desvaneció y quedó sentada en el suelo. Con los dedos de las manos escurridos de sangre apretaba el bolso negro de cuero, lleno de fajas de billetes. Después lo dejo a un lado, se desnudó y se metió a la ducha. Ya allí llorando, escribió sobre el vaho: Perdóname.

3 comentarios:

Domènech dijo...

Oh, me agradó.
¿Puedo imaginar sus razones?

Diana dijo...

Me atrapó.

Carlos Enrique Leal Guzmán dijo...

La sangre era por el rompimiento del himen, y el dinero era de lo que cobro al cliente.... y perdoname fue porque para el trabajo que hizo cobro mucho..... o me equivoco?????????...... me proyecte???